155. Y el tigre se quedó en gatito.

El pasado 24 de octubre escribía que con la aplicación del 155 se preveía un periodo de funcionamiento del Parlament que le permitiría aprobar una ley electoral para Cataluña, que no tiene y por ello utiliza la ley electoral española con un ligero retoque adaptativo, reflejado en los decretos de convocatoria y en el Estatuto de Autonomía, como son la definición de número de escaños por provincia/circunscripción, manteniendo las injustas diferencias en el valor del voto en función de la circunscripción donde votes.

La convocatoria de elecciones autonómicas para el 21 de diciembre ha cortado esta posibilidad. Esta es una de las causas por las que puedo considerar que el 155 aplicado ha sido blandito y con pinzas. Pero no la única ni la más importante. Aparentemente esta convocatoria, a toda prisa, ha desmontado las previsibles críticas por parte del independentismo al “supuesto” autoritarismo de Rajoy y ha recibido las felicitaciones de todo el mundo desde las instituciones europeas hasta los socialistas y riveristas.

Aducir la prudencia por parte del PP es una explicación interesada, aunque más parece miedo escénico, pero lo que yo entiendo es que al PP no le interesa cambiar excesivamente el escenario catalán. Primero por su imposibilidad de crecer, muy limitada por la presencia de una derecha que ya ocupa su espacio y agrupa una visión nacionalista, el actual PDCat, y que tan buenos acuerdos de gobierno le ha proporcionado. Y segundo porque alargar el 155 le obligaba a realizar limpieza en el entramado creado por su aliado natural, de nuevo PDCat, lo que liberaría a la sociedad catalana de amarres y permitiría un crecimiento de opciones de izquierda, de donde posiblemente se podría derivar una nueva mayoría en Cataluña y que no parece interesar al PP.

El PSC y C’s aspiran a crecer en un contexto, aun revuelto, a costa de las dos grandes manifestaciones contrarias al secesionismo. Ignorando, que si bien mediáticamente PP y C’s monopolizaron la primera y que el PSC se unió a la monopolización de la segunda, muchos de los manifestantes están tremendamente enfadados con ellos (ahí se libera de criticas C’s, por novato) por permitir durante 30 años el crecimiento del nacional-catalanismo a costa de sus derechos. El adelanto electoral les beneficia.

Es decir el PP y PSC no quieren cambios en el statu quo catalán. Mantener la estabilidad debilitando las opciones separatistas pero sin tocar nada de lo demás. El deseo es volver a la situación previa: No tocar la hegemonía nacionalista. Es decir no poner en tela de juicio la inmersión lingüística, blindarla junto a temas de justicia y de fiscalidad. Lo que según Iceta es ampliar las competencias de Cataluña, avanzar en el autogobierno. Es decir generar más diferencias respecto al resto de España y seguir alimentando el monstruo del secesionismo.

Hablar de reformar la Constitución para contentar al nacionalismo es profundizar en la desigualdad. El federalismo no puede ser entendido como una confederación a la carta. Cataluña tiene unos niveles de autogobierno que para sí quisieran los bávaros o los padanos. Caminar hacia un federalismo real -igualdad de ciudadanos e igualdad de territorios- no resolverá la pretensión secesionista y por supuesto no supondrá un avance de la igualdad entre españoles.

Así pues debemos plantearnos que lo que hay que hacer es romper el statu quo en Cataluña y temo que para ello la oferta electoral tal como está ahora cojea ya que no hay en la izquierda una alternativa que marque distancias con el nacionalismo con visos de obtener representación. ¿O si? Deseable seguro. Pongamos urgentemente en marcha esa posibilidad.

Por otro lado el esperpento de Puigdemont no deja de ser muy español, pretender convertirse en “Presidente en el exilio” (nuevo Dalai Lama europeo) es risible en el actual entorno político. Ya no tenemos a Berlanga para que haga una película con los mimbres que aporta la patética huida a Bruselas. Solo queda la posibilidad para Puigdemont de acabar encerrado en una embajada, parece que Israel tiene muchos números, al estilo de su bien pagado amigo Julian Assange.

Nou Barris. Barcelona. 02 de noviembre de 2017

Vicente Serrano
Presidente de Alternativa Ciudadana Progresista
y miembro del Foro de las Izquierdas No Nacionalistas.

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