Nuevo sistema electoral

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El pasado mes de enero publiqué en mi blog el dossier titulado: Propuesta de sistema electoral. Dicho estudio se elaboró en julio de 2012 a partir de los datos de las elecciones generales de 2011 en España y se repasó y publicó en enero de este año. El 5 de diciembre de 2012 publique un articulo en LA VOZ DE BARCELONA titulado: ¿Es posible un gobierno no nacionalista? Evidentemente, era un una pregunta capciosa que me permitía realizar un análisis de los recientes comicios autonómicos de Cataluña. La metodología utilizada era similar con algunas variaciones para explicar el desfase entre lo que vota la ciudadanía y lo que finalmente sale elegido.

En resumen, mi propuesta es que exista una circunscripción electoral única para todo el Estado o Comunidad Autónoma, según sean las elecciones generales o autonómicas, para el reparto de escaños. Este reparto se haría de forma proporcional directa y a resto mayor. Las candidaturas se harían en las circunscripciones electorales locales (CEL), actuales provincias, que deberían evolucionar a una distribución más racional con tamaños medianos que permitan elegir entre cuatro y 20 escaños, con listas desbloqueadas donde los electores reordenan la lista seleccionando un número limitado de candidatos. La designación de diputados se haría por CEL en función de los votos obtenidos por cada candidatura en dicha circunscripción y tras reordenar la lista según la voluntad de los electores.

Entre los comentarios que mi propuesta ha generado destaco el de mi viejo amigo Rafa Núñez por su agudeza a la hora de apuntar las lagunas en la propuesta. Dice: ‘hay, con todo, algunos aspectos que me gustaría asimismo analizar y debatir’. Estos son los cuatro puntos que propone:

1. La posible regulación de elecciones primarias para elegir las listas de partidos o cualquier candidatura al Congreso de los Diputados.

2. La hipotética exigencia a toda candidatura que se presente al Congreso de tener un programa o planteamiento nacional.

3. ¿Cómo sería la representación en el Senado? ¿Territorial (autonómica), federal…?

4. Mencionas el sistema electoral alemán porque tampoco corrige la falta de proporcionalidad. Combina el voto directo al candidato en las circunscripciones electorales con el voto al partido en el ámbito nacional. El resultado puede no ser proporcional, pero la fórmula puede ser buena o mejorable. Es una simple suposición.

Mí propuesta esta circunscrita al sistema o método electoral y precisa ampliación a otros aspectos del sistema electoral, así como mejoras y puntualizaciones. Sobre el primer punto, mi propuesta no se cierra a partidos constituidos y no entra a debatir quién puede entrar en el proceso electoral. Tan solo hace una llamada a facilitar la presentación de candidaturas y minimizar las condiciones para su presentación.

Sería deseable la instauración de elecciones primarias para la elaboración de listas electorales en los partidos y no solo para los candidatos a presidente del Gobierno. Pero regenerar la democracia y desmontar la partitocracia es algo más que poner primarias. En las primarias solo participan los militantes y si se abre a la participación de simpatizantes no queda claro el control democrático del proceso (injerencias, manipulación, etc.). Es deseable una democracia interna, pero entiendo que la organización responderá a la ideología del partido, eso sí, siempre dentro de la legalidad. En todo caso, lo importante es que la ciudadanía elija a sus representares democráticamente y obtenga una representación justa. Es el desbloqueo de listas el que permitirá a los votantes (no necesariamente militantes) reordenar las listas de la candidatura elegida.

Considero más importante, en la línea de regenerar la democracia:

1. Limitar los cargos a dos legislaturas.

2. Establecer una autentica separación de poderes, para lo que sería deseable una elección del Ejecutivo separada del Legislativo y a dos vueltas, reforma del sistema electoral del Congreso en la línea indicada en mi propuesta y un sistema de elección del Consejo General del Poder Judicial y el Fiscal General del Estado con la participación ciudadana y de las asociaciones de jueces y Fiscales.

3. También sería deseable que la elección del Tribunal Constitucional no dependiera de la correlación de fuerzas en el parlamento, y valorar la posible participación ciudadana en su elección con un sistema de renovación por tercios.

4. Es evidente que un control de las finanzas de los partidos y de los enriquecimientos no razonables de los políticos han de ser fiscalizados desde entes independientes del poder político. ¿Sería posible un interventor general del estado específico para los partidos? Lo que no es de recibo es que estos solo dependan de las aportaciones privadas ya que eso supondría un sesgo conservador inequívoco.

5. Los delitos de corrupción no deberían de prescribir tan pronto (cinco años). El tiempo ideal es el de cualquier delito contra la vida 20 ó 25 años.

Sobre el segundo punto, en el que plantea la necesidad de que cualquier candidatura al Congreso tenga un programa nacional, entiendo que sería deseable, desde mi punto de vista, pero poco democrático. Cada candidatura ha de ser libre de plantear el programa que considere oportuno. Es la ciudadanía la que lo apoyará o no.

En el tercer punto, Rafa pregunta sobre la representación del Senado. Pienso que, en general, los ciudadanos tenemos la sensación de que la Cámara Alta es bastante inoperante y es más bien un estamento dilatorio en la aprobación de las leyes. Pero si se quiere profundizar en un sistema más igualitario entre territorios, es decir en una federalización, habría que reformar la actual forma de elegir los representantes al Senado.

Lanzo aquí un esbozo: la representación debería ser por Comunidad Autónoma y el número de senadores proporcional a la población de cada Autonomía. Su designación, por elección directa (eliminando las designaciones por los parlamentos autonómicos) y en circunscripción única de cada Autonomía. Y, por supuesto, con un sistema proporcional y de listas desbloqueadas. En este punto, reconozco un cambio de posicionamiento respecto a la propuesta sobre el Senado realizada en mi primer esbozo en agosto de 2007 sobre este tema.

En aras de racionalizar el sistema de elecciones sería deseable agrupar algunas de estas para evitar sobrecargas en el elector y conseguir un ahorro de gastos en las arcas públicas. A modo de ejemplo, hacer coincidir por un lado las elecciones generales y autonómicas y por otro las del Senado y las locales, siendo siempre por separado la cita para elegir al Ejecutivo.

El cuarto punto planteado es el que tiene más cercanía a mi propuesta inicial. El sistema electoral alemán goza en algunos ambientes de gran popularidad, pero hasta su Tribunal Constitucional es crítico con él. El elector tiene dos votos en la misma papeleta. El primero, llamado directo, permite votar a un candidato a la circunscripción uninominal del domicilio (el país está dividido en 299 circunscripciones). Se consigue el escaño de la circunscripción uninominal por mayoría simple. Con su segundo voto elige a la formación política a nivel nacional. Este voto sirve para repartir los 598 escaños totales del parlamento de forma proporcional con un mínimo del 5% para optar. A los escaños que le correspondan a una formación se le restan los asignados directamente.

Como se realiza este reparto por land se puede dar la paradoja de tener más diputados de designación directa que los que le corresponden por proporcionalidad. Y como los designados por el primer voto son inamovibles se desvirtúa la proporcionalidad que se buscaba. Actualmente son 622 diputados en la Cámara Baja alemana, 24 más de su número nominal en manos en este caso del partido de la señora Merkel. Tiene este sistema varias cláusulas de aplicación que aumentan ese problema. Tras una sentencia del TC alemán esta pendiente de modificar dicho sistema.

Aparentemente, los sistemas uninominales -como el que también se lleva a cabo en el Reino Unido- permiten mucha cercanía del elegido a sus electores. Sin embargo, es el sistema con más votantes sin representación. En el caso del sistema alemán, al ser elegidos por mayoría simple, se puede dar la paradoja de que un diputado tenga su acta con poco más del 20% de los votos emitidos; ello supondría que casi un 80% no tiene representación.

No es mi pretensión cerrar el debate, sino todo lo contrario. La sociedad española tiene ante si un desafío: profundizar en la democracia. Esperar que la partitocracia inicie esos cambios es baldío. Es la ciudadanía la que ha de movilizarse por ello.

Vicente Serrano
La voz de Barcelona, 11 de marzo de 2013

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