La inmersión (o mejor, submersión) lingüística.

Un debate en la izquierda

El pasado 16 de abril Alternativa Ciudadana Progresista reunió en torno a una mesa a dos representantes de la izquierda parlamentaría catalana para hablar de la mal llamada inmersión lingüística: Ester Niubó vino en nombre del PSC; y Rosa Cañadell, aunque miembro de la Coordinadora de Catalunya En Comú, lo hizo de forma oficiosa y motu propio, ya que la solicitud realizada al Grup parlamentari de Catalunya en Comú Podem, a la Comisión de organización de Catalunya En Comú y a su portavoz Xavier Domènech, quedaron sin respuesta. Por parte de ACP participaba José F. Simón, y el que subscribe presentó y moderó el acto.

Para ACP fue muy importante este debate, donde confluyeron dos posiciones tan contrapuestas sobre el tema, y es muy importante resaltar la valentía y coherencia de las dos ponentes invitadas.

En mi presentación dejé clara la oposición que ACP mantiene respecto al sistema monolingüístico de la enseñanza en Cataluña y la necesidad de eliminarlo, caminando a un sistema de conjunción lingüística donde se asegure un mínimo del 40% a cualquiera de las dos lenguas oficiales, descontando de ese cómputo el tiempo dedicado al estudio de lengua extranjera, y respetando en todo caso el inicio de la escolarización (lectoescritura) en la lengua materna o familiar. También hice hincapié en la necesidad de que exista una izquierda con representación parlamentaria que defienda nuestras posiciones; mientras eso no ocurra, entendemos que el conflicto en Cataluña no se resolverá.

El acto fue grabado y próximamente podremos verlo. Pero mientras tanto quisiera resumir y esquematizar, si ello es posible, las aportaciones de los ponentes, que, salvo error u omisión, vinieron a defender:

Resumen.

  1. Esther Niubó.

    • El PSC, Marta Mata y el PSUC evitaron que se impusiera una escuela de doble línea.
    • No segregar por razón de lengua.
    • Garantía de conocimiento de Castellano y de Catalán al final de la enseñanza obligatoria.
    • Aceptación mayoritaria del profesorado mayoritariamente castellanohablante.
    • Situación de inicio muy distinto al actual.
    • El modelo funciona. Objetivos cumplidos:
      • Cohesión Social
      • Promoción social. Ha funcionado el ascensor social.
      • Integración rápida.
      • Bilingüismo real. Convivencia de las dos lenguas en clase y patio.
    • Datos:
      • Pruebas de competencias lingüísticas. Conocimiento similar.
      • Ministerio supervisa. Castellano equivalente. PAU
      • Encuesta de usos lingüísticos Fundación Bofill. Lengua habitual:
        • Solo Catalán 19,4%. Solo Castellano 15,8%. Tanto Castellano como Catalán 16%. Más Catalán que Castellano 14%. Más Castellano que Catalán 23%.
      • Los datos no ponen en entredicho la calidad del sistema.
    • Prima el criterio pedagógico y la autonomía de centros. No es un modelo uniforme. Cada centro elabora su propio proyecto lingüístico.
    • El sistema no es monolingüe. La inmersión es una herramienta pedagógica que tiene en cuenta la diversidad sociolingüística de la sociedad.
    • La LEC (Ley de Educación de Cataluña) declara el sistema plurilingüe. Cierto que el Catalán es “lengua de uso” (entre comillas).
    • El proyecto lingüístico permite reforzar una u otra lengua.
    • El PSC defiende el modelo. Razones:
      • Asegura el respeto a las dos lenguas.
      • Garantiza dominio bilingüe.
      • En Cataluña existen más de 250 lenguas maternas.
      • La convivencia de las lenguas es normal.
      • Está en contra del modelo de cuotas.
      • Se rige por el criterio de los maestros.
    • Según encuesta de la Fundación Bofill, el sentimiento independentista está desligado de la enseñanza recibida. El incremento del independentismo se da en todas las franjas de edad.
    • El problema real es la tercera lengua. Habría que hacer un esfuerzo.
    • Rechazo de la instrumentalización de la lengua con fines electorales.
    • Revisemos el sistema en profundidad con cuidado y sin trampas.
  2. Rosa Cañadell.

    • Los trabajadores de Sabadell en los años 50 hablaban Catalán. Las clases altas hablaban Castellano como forma de distanciarse de las clases bajas.
    • En los años 60 llega la inmigración y las clases altas se cambian al Catalán. El Castellano es la lengua de los charnegos y los hijos de papá dejan de hablarla.
    • Hay una relación entre clase social y lengua.
    • Hospitalet, años 80. En Formación Profesional, 40 por clase; hijos de inmigrantes, a lo mejor solo 1 hablaba Catalán. Esto generó preocupación en las profesoras: Estaban marginados por la lengua y los padres querían que sus hijos aprendieran el Catalán.
    • Santa Coloma, 83. 19 escuelas implantan la inmersión lingüística. Años 88/89. Se generaliza en 600 escuelas. 92/93 Se oficializa.
    • Son 10 años para el acuerdo. La inmersión lingüística se la inventa el maestro por la demanda de padres y madres inmigrantes. No sale de los independentistas, ni de Pujol
    • Año 2000, mismo instituto. Todos los alumnos hablan Catalán.
    • El invento había cumplido su objetivo. Es un éxito.
      • Factor de integración.
      • El bilingüismo es positivo. ¿Por qué alguien pone en cuestión esto?
    • Sin inmersión volvemos hacía atrás. Los niños castellanohablantes no aprenderán Catalán. Habrá nueva segregación.
    • El problema es la segregación social. Necesitamos una escuela igualitaria. Por eso hay que defender la inmersión lingüística en aras de la igualdad y la cohesión social.
  3. José F. Simón

    • El bilingüismo es positivo y el multilingüismo necesario.
    • Modelos de enseñanza bilingüe. Se tiende a dos cosas:
      • Compensatorio del déficit en la L2 (no materna), pretende la asimilación cultural en L2 y C2 (Cultura 2).
      • De mantenimiento o enriquecimiento. Entiende la lengua materna como un derecho y como un recurso. Introducción de la segunda lengua:
        • Lengua 1 (materna) para contenidos y cultura en esa lengua y L2 para el resto. Multiculturalismo.
        • Contenidos en ambas lenguas sin restricciones. Interculturalidad:
          • Evolutivos si se inicia la lectoescritura en la L1
          • Inmersión si se inicia la lectoescritura en la L2
        • Existen dos tipos de Bilingüismo: Aditivo, mejora el conocimiento de las dos lenguas y del resto de materias. Sustractivo, tiene efectos negativos.
        • Marco teórico (Jim Cummins):
          • Interdependencia lingüística. El conocimiento básico de la lengua materna influye en el aprendizaje de la segunda lengua y a la inversa.
          • Tipos de competencias lingüísticas: Conversacional, la tenemos todos (familia, calle, televisión). Académica, se adquiere en la escuela.
          • Efectos positivos y negativos del bilingüismo: Existen dos umbrales según las competencias.
            • Si los alumnos no superan el umbral inferior se da el Semilingüismo, por la adquisición insuficiente de las dos lenguas, con efectos cognitivos negativos que dificultan el aprendizaje.
            • Superado el primer umbral, pero no el umbral superior, se llega a un bilingüismo desequilibrado, con adquisición suficiente en la primera lengua únicamente. No tiene efectos positivos ni negativos en lo cognitivo.
            • Superado el umbral superior conseguimos el bilingüismo aditivo, con altos niveles en las dos lenguas y efectos cognitivos positivos.
          • La inmersión lingüística es un modelo de enriquecimiento. Condiciones:
            • Competencia inicial en lengua materna alta.
            • Prestigio cultural de grupo de padres.
            • Actitudes y medios positivos.
            • Adquisición inicial de la segunda lengua con perspectiva comunicativa.
            • Desarrollo de la lengua materna.
          • Diferencias entre Inmersión y Submersión:
            • Objetivos: (I) Bilingüismo. (S) Monolingüismo.
            • Nivel de inicio: (I) Homogéneo. (S) Dos niveles. Cambio de lengua Hogar/Escuela.
            • Lengua 1: (I) Se desarrolla. (S) Es un obstáculo.
            • Participación: (I) Voluntaria. (S) Impuesto desde el poder.
            • (I) Activos. (S) Ausentes.
            • Resultados: (I) Bilingüismo equilibrado. (S) Bilingüismo desequilibrado.
            • Transmite al alumno: (I) Éxito. (S) Fracaso.
          • ¿Es la política lingüística de la Generalitat de Cataluña inmersión o submersión? Repasando las características y los resultados solo podemos concluir que es Submersión

Esbozo de una critica.

Estas ponencias se enriquecen con el debate posterior con el público, pero suponen en si un buen punto de partida para el análisis de las contradicciones de la izquierda ante el sistema educativo catalán. Es evidente que hacer dicho análisis en profundidad requiere de un tiempo y una extensión que superan el límite de un artículo de opinión.

La izquierda catalana siempre ha sido más papista que el Papa. Siempre he afirmado que el nacional-catalanismo adopta la transversalidad en tanto que movimiento étnico, lo que lleva a que ya durante el franquismo ocupen los vástagos de elite política catalana las direcciones de todos los partidos a izquierda y derecha. Situación que persiste hoy en día a tenor de los apellidos de la mayoría de sus dirigentes. La presencia de algunos apellidos “no catalanes” en dichas direcciones no deja de ser anecdótica a la par que necesaria para autojustificar el “éxito integrador”.

Que aún hoy la izquierda reclame la autoría de la submersión –mal llamada inmersión, como demuestra José F. Simón– lingüística como el elemento que permitiría a las clases trabajadoras romper la desigualdad es síntoma de autoengaño, desapego a la realidad, incapacidad para el análisis sociológico, lastre político o simple hipocresía. Es evidente que el ascensor social, gracias a imposición del Catalán como única lengua de prestigio, no ha funcionado. La movilidad social en Cataluña no se puede decir que sea muy distinta a la del resto de España.

Como afirma Rosa Cañadell, la segregación social sigue siendo el problema principal en las escuelas y en la calle en Cataluña. En ese sentido, la reclamación de la lengua como elemento de cohesión social se vuelve a mostrar como un fracaso a tenor del conflicto político-social que vive actualmente Cataluña.

Acierta Rosa al afirmar que hay una relación entre lengua y clase social. Se equivoca al aseverar que el castellano se convierte en lengua de la clase obrera catalana en los años 60, olvidando las migraciones de principios del siglo XX y que la presencia del Castellano en Cataluña se retrotrae siglos. Que la burguesía adoptara el Castellano durante el franquismo es lógico dado su connivencia con el mismo. Hoy, casi 40 años después de iniciado el proceso de asimilación, clase social y lengua están profundamente relacionadas. En ese sentido Cataluña es única, o  casi, ya que el elemento que visualiza la desigualdad no el es color de la piel como en EEUU u otras partes del mundo, sino la lengua.

Nuestras dos primeras ponentes, que a mi entender son dignas representantes de las posiciones de la izquierda parlamentaria catalana, siguen repitiendo ciertos memes o mantras acríticamente aceptados todavía hoy. Confundir la reivindicación democrática que asumieron los trabajadores mayoritariamente castellanohablantes durante el tardofranquismo y la Transición (que el Catalán se aprendiera en la escuela) con lo que el nacional-catalanismo ha hecho en la práctica a partir de los ochenta y los noventa, excluyendo al Castellano de la misma, vuelve a ser autoengaño o hipocresía.

Decir que los alumnos catalanes salen con un alto nivel de competencias lingüísticas en ambos idiomas raya la estulticia. ¿Cómo es posible dominar por igual dos lenguas, recibiendo semanalmente tan sólo 2 horas de formación durante la Primaria (y 3 en la Secundaria) en una de ellas, el Castellano? Resulta clarificador el artículo de Iván Teruel al respecto. Supongo que si se hiciera al revés el resultado seria el mismo, ¿no? Si no se acepta esta premisa es evidente que hay una diferente valorización por su parte sobre ambas lenguas.

En ese sentido, es necesario recordar y reafirmar que nadie está proponiendo una vuelta a la tortilla ni una marginación del Catalán para dejarlo en la misma situación que el Castellano tiene hoy día en la enseñanza catalana. Ese es otro mantra inalterable e inasequible al desaliento: cualquier propuesta para caminar hacia un sistema de bilingüismo equilibrado es considerada como un ataque al Catalán –que parece tener unos derechos superiores, no ya al Castellano, a los ciudadanos– y a la “cohesión social” –como si tal cosa existiera hoy– en Cataluña.

Respecto a afirmaciones sobre la convivencia natural de las dos lenguas en las aulas y en el patio, queda claro que es irreal si hasta se dictaron normativas sobre usos lingüísticos en las horas de recreo, precisamente cuando la izquierda ocupó la Generalitat.

Es extraño que en un momento se afirme que el proyecto lingüístico de centro permite “reforzar” una u otra lengua según la realidad sociolingüística del centro, y en cambio se considere que elevar hasta un 25% la impartición de clases en Castellano representa un atentado a la convivencia. ¿Cómo se puede reforzar una lengua si no es incrementando su uso en las aulas? Si no se quieren cuotas, ¿por qué se impone el Catalán como única lengua vehicular?  ¿O eso no es una cuota?

Como bien explica Simón, en el sistema de inmersión canadiense la voluntariedad de los padres es imprescindible, y siempre que haya un grupo suficiente tendrán derecho a inmersión en Francés, en todo Canadá, siempre que se cumplan los otros requerimientos que desarrolla en su exposición. Es evidente que lo que se hace en Cataluña no es inmersión lingüística sino submersión, con todos los elementos negativos de la misma. Un esfuerzo explicativo que no tiene recompensa ya que seguiremos hablando de inmersión; pero aquellos que somos conscientes de esa falacia, deberemos incluir la coletilla “mal llamada” (“la mal llamada inmersión lingüística”).

Queda algún otro razonamiento pendiente de rebatir. Si se considera que lo que se pretendía con la –mal llamada– inmersión lingüística era recuperar el uso de la legua catalana y llegar a un bilingüismo equilibrado, y que, según confirman nuestras ponentes, el método utilizado ha sido un éxito, podemos afirmar que estamos ante un proceso de discriminación positiva. Y que toda discriminación positiva no puede mantenerse ad eternum, si no que ha de finalizar una vez se ha conseguido la igualdad buscada.

Ignorar que toda política lingüística es, ante todo, política, y pretender excluirla del debate político, esconde una forma de usurpación democrática. El incremento de las pensiones es política y quien lo quiere excluir del debate electoral pretende quitarnos el derecho a los ciudadanos, a los que nos afecta, a debatir, reclamar y pelear sea en día a día o electoralmente con ese tema.  Con la enseñanza igual. La política lingüística nos afecta a todos y, por tanto, ha de estar en el debate, antes, durante y después de las elecciones.

Pero pretender que la mal llamada inmersión lingüística tiene tan solo sanas intenciones compensatorias de discriminaciones pasadas es ingenuo o falaz. Como dije en mi presentación, la “inmersión” es una herramienta central en un proyecto de asimilación identitaria al servicio de la construcción nacional de una Cataluña homogenizante, identitaria. Totalitaria, añadiría. Y por tanto, antidemocrática.

La solución de la crisis catalana no pasa por aceptar a plazos los postulados y pretensiones nacional-secesionistas. Pasa, para la izquierda, por hacer un profundo proceso de autocrítica y asumir los necesarios cambios para caminar hacia una sociedad más abierta. Eso quiere decir enfrentarse al nacionalismo y desmontar la herramienta principal de todo este proceso: la submersión lingüística –mal llamada inmersión-.

Conclusión en positivo

Nuestras dos ponentes mostraron, en algunos momentos del debate, su disponibilidad, una, a “reformarlo con cuidado y sin trampas”, y otra, a encontrar un sistema mejor que garantice el bilingüismo. Desde esa perspectiva, y en el cierre, le lancé la propuesta de una próxima reunión de trabajo de ACP con sus organizaciones. El guante lo ha aceptado el PSC, y espero que en breve se lleve a cabo. Esperemos que Rosa trasmita también la propuesta al compañero Xavier Domènech.

Pero, al igual que dije en la presentación, ACP considera que mientras no exista una izquierda con representación parlamentaria que defienda nuestras posiciones, el conflicto no se resolverá, pues “inmersión” y Procés van de la mano. Será la izquierda actual o será otra, pero será.

Nou Barris. Barcelona. 19 de abril de 2018

Vicente Serrano

Presidente de Alternativa Ciudadana Progresista y miembro del Foro de las Izquierdas No Nacionalistas.

Autor del ensayo El valor real del voto. Editorial El Viejo Topo. 2016

Publicado en Crónica Popular

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