La persistencia de la miopía

En 1978 recibió los premio Hugo y Nébula de ciencia ficción una pequeña novela titulada “LA PERSISTENCIA DE LA VISIÓN”, de John Varley; es una novela que permite diversas interpretaciones dentro de un género literario  introducía utopías sociales y reflexiones sobre la convivencia y comunicación humana. Más allá de las posibles y varias interpretaciones que a mi modo de ver planteaba, no tanto la idea de la persistencia de la visión como hecho físico, sino como visión utópica, convirtiendo una situación de minusvalía, como puede ser la sordo-ceguera, en una posibilidad de desarrollo personal y comunicacional infinito dentro de un entorno cerrado, limitado y protegido; como digo, esa persistencia de la visión es un error utópico que lleva al protagonista a provocarse a sí mismo la ceguera como medio de integración total en ese idílica y utópica comunidad.

Nos desayunamos en los últimos días con noticias que nos hacen dudar de la capacidad de nuestros políticos para entender realmente qué es lo que pasa en Cataluña y qué es lo que pasa en España (y ésta incluye a aquélla).

Hay una persistencia en la miopía política de la izquierda.

Tanto en la propuesta del PSOE para llevarnos, para retrotraernos, a la situación previa a la sentencia del Estatut. Hay un empeño en doblegar la Constitución a los intereses del nacionalismo como medio de apaciguamiento -imposible- del mismo: es la opción de la cesión sin condiciones. Mantenella y no enmendalla es la máxima de los socialistas hoy, pareciera que siguen vigentes los “talantes” zapateriles.

Y qué decir del enroque continuo, del navegar en las aguas turbias, de Podemos, Comunes y sus confluencias en torno al manido, sobado y vacuo “derecho a decidir”.

Pero pensar que solo la izquierda persiste en la miopía sobre la salida que necesita España sobre el problema catalán que arrastramos desde hace ya más de un siglo y que, según Ortega, debíamos de conllevar, es un error…. pues ahí está, también, el PP mal-llevándolo, incapaces de afrontar (enfrentarse a) la ambición innata del nacionalismo voraz. Y dice el PP que todo es negociable menos el referéndum. ¿Qué quiere decir que todo es negociable? ¿Acaso quiere decir que cederán el blindaje de la lengua? Eso significa que la insoportable e injusta situación de la lengua catalana como única lengua vehicular de la enseñanza será inamovible; que le cederán esa herramienta nacionalizadora, asimiladora para siempre jamás; el arma más evidente para construir una barrera en las mentes de catalanes y españoles, dentro y fuera de Cataluña, entre Cataluña y el resto de España. ¿Que les cederán todas las competencias fiscales? No ya cuál pacto fiscal, concordato o cómo se llame, sino que serán ellos los que decidan el nivel de solidaridad que tendrán con el resto de los españoles (cuando digo ellos no digo a todos los catalanes, no, ahí no se nos permitirá, a los currantitos, decidir, no, serán como siempre las élites nacionalistas las que decidirán sobre el dinero público, a quién, a donde y a qué se destina). Y, finalmente, ¿el ansiado blindaje judicial también se lo cederán? Será finalmente un tribunal catalán -y cuando digo catalán no digo constituido democráticamente por catalanes varios, sino catalanista- quien decida sobre los grandes delitos cometidos por esta partitocracia catalana. ¿No será que tienen otros delitos de los que protegerse ellos?¿No será que cuando Pujol amenazaba de tirar las ramas, les amenazaba ellos, al PP concretamente?

Estos adalides de la españolidad están dispuestos a vendernos por cuatro euros. No hay una visión de España ni en la derecha ni a la izquierda; esto es un erial. Pero ciertamente la derecha tiene representantes en esa lucha de intereses entre oligarquías, y ahí las clases populares están desamparadas, aunque nos vendan la moto de la españolidad o del nacionalismo español. Pero lo más grave –no, gravísimo– es que la izquierda nos tiene, no ya desamparados, no: nos ha traicionado directamente y está al servicio de las oligarquías nacionalistas.

Nada que hacer, no tenemos estadistas, ni tenemos pensamiento, ni perspectiva, ni siquiera una visión razonada de un proyecto sólido, racional, igualitario y vital para España.

¡Manda cojones!

Vicente Serrano
27 de marzo de 2017, Crónica Popular, Alternativa Ciudadana Progresista

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