Un simbolo de la izquierda

El pasado 14 de abril celebramos la proclamación de la Segunda República española. Fue una celebración desigual en las dos ciudades más importantes de España. Mientras en Madrid fue multitudinaria y participó la izquierda formal y alternativa, en Barcelona la ausencia de ambas fue la tónica.

Estuve en la Plaza de San Jaime de Barcelona (Plaza de la Constitución, según refleja una placa redescubierta tras el franquismo en el frontispicio del edificio del Ayuntamiento). Éramos pocos, ocupábamos menos de la cuarta parte de la plaza. Todo eran banderas republicanas menos una estelada despistada.

Estaban Izquierda Republicana y otros grupos, la presencia de los socialistas se redujo a un grupito de militantes de la JSC y de ICV-EUiA pude saludar a un Joan Herrera que salió a pasear con poca o nula militancia de cohorte. El pequeño grupo de Alternativa Ciudadana Progresista acudimos con pancarta propia: ‘Por la igualdad, libertad y fraternidad. Viva la IIIª República Española’.

¿Dónde estaban los socialistas? ¿Dónde ICV? ¿Dónde los revolucionarios Desde Baix, la CUP, Anticapitalistes, CO.BAS, USTEC, CCOO, UGT, PConstituiens, etc.? ¿Dónde? No estaban porque la república no es su proyecto. Lo suyo es la secesión, la identidad, la diferencia, la insolidaridad (lo de la fraternidad les debe sonar a curas o monjas… a Teresa Forcades, no sé) y creo que lo de la libertad tampoco les sonará mucho, cuando el sentimiento de pertenencia es obligatorio, si no quieres ser señalado. Conscientes de su revolución imposible prefieren jugar a ser el complemento necesario para integrar de forma sutil a una clase obrera que no ganará nada, todo lo contrario, en un proyecto uniformador e insolidario.

La clase obrera esta sufriendo los mazazos de esta crisis, que como he comentado en algún otro artículo solo es un reajuste de sistema capitalista para reapropiarse más de las rentas. Esa clase obrera sufre independientemente del lugar en el que resida del territorio español.

La independencia de Cataluña, desde una perspectiva de izquierdas, es un acto insolidario y egoísta que además no garantiza, diga lo que diga la CUP, Forcades o Arcadi Oliveres, que el nuevo Estado sea socialista. Pensaba yo que la teoría estalinista del “socialismo en un solo país” estaba ya superado. Aunque más bien parece un subterfugio que beneficia al nacionalismo de CiU y ERC, puro neoliberalismo.

Dio gusto oír como en San Jaime coreábamos aquello de: “España, mañana, será republicana”. ¿Lo oiría Artur Mas? Fuimos pocos pero fue honesto y hermoso. Hoy, si hay un símbolo claro de la izquierda y del no nacionalismo es la bandera tricolor republicana. Otro día hablaremos de qué tipo de república.

Vicente Serrano

La voz de Barcelona, 21 de abril de 2013

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