Clase obrera y lengua

Os transcribo dos correos realizados en un entorno sindical, concretamente en un grupo de delegados pertenecientes al sindicato del que formo parte. En el primero X (nombre supuesto) revindica el derecho a usar el catalán en el seno del movimiento obrero. En el segundo le contesto ya que lo que el defiende es la primacía de lo identitario (nacionalismo) sobre la unidad de las luchas de la clase obrera.

Pero  antes de leerlos creo necesario explicar los sucesos que originaron el intercambio epistolar. En un encuentro entre delegados de sindicatos alternativos de Cataluña, con la asistencia de otros delegados provenientes de otros lugares de España, se suscito un conflicto al usar uno de los delegados el catalán. Este fue requerido para cambiar al español ya que parte de los asistentes no lo entendían. Al parecer la tensión fue importante ya que no atendió a lo que le solicitaban y eso que se lo pidieron los jóvenes, que con marcado acento catalán, ocupaban la mesa presidencial, y algo más condescendientes que el que hablaba.

Tras esta intervención tomo la palabra Álvaro delegado de Madrid y despedido por Telefónica en el conflicto suscitado en la negociación del último convenio, que calmo algo los ánimos.

Sin embargo nuestro amigo X creyó oportuno dejar constancia de su solidaridad con el delegado de militancia lingüística. Pienso que doy debida respuesta a su despropósito. Despropósito instalado en esta izquierda proto-fascista que nos invade.

No entro en mi escrito a valorar el vocabulario que utiliza nuestro querido amigo X: trabajadores de Cataluña y trabajadores del resto de mundo; personas de otras naciones del Estado o del mundo;…..  Algún día un sociolingüista (que no sea nacionalista) nos podrá ilustrar sobre la complejidad que ha llevado a una parte de nuestra izquierda a una continua negación de si misma, a un continuo autoodio.

Extrañamente no ha habido respuesta ni por su parte ni por nadie más.

Vicente Serrano- Barcelona, 22/02/2010

——– Mensaje original ——–
Asunto:  Por el derecho a usar el catalán en el seno del movimiento obrero
Fecha:  Sat, 30 Jan 2010
De:  X
Para:  Delegados

Defiendo con rotundidad el derecho de cualquier militante del movimiento obrero en Cataluña a usar el catalán en un acto público que se realiza en Cataluña y para trabajadores de Cataluña, aunque en ese acto puedan participar trabajadores de otras partes del mundo. Defiendo el derecho a que pueda usar el catalán y a no ser cuestionado  e interpelado públicamente por hacer uso de ese derecho como no es cuestionado el que utiliza el castellano. Y si el que usa el castellano llega a ser cuestionado por ello, defenderé con la misma firmeza  su derecho a usar el castellano.

Defiendo que en un acto del movimiento obrero en Cataluña y que se realiza para trabajadores que viven en Cataluña se pueda utilizar indistintamente y sin ningún tipo de coacción moral ni presión cualquiera de los idiomas que hablan los trabajadores que viven en Cataluña.

Y defiendo que este derecho no depende de la participación en el acto de personas de otras naciones del Estado o del mundo, no siendo el único factor a considerar si entienden o no las intervenciones.  En un acto público del movimiento obrero en Cataluña hay también otros factores a considerar aparte de si unas personas entienden o no entienden un idioma., factores que están presentes en un acto público, por ser público, y no en una conversación privada o en una reunión interna de trabajo. En un acto público la elección del idioma que se emplea puede depender en muchos casos de la opción político-social de la persona que habla, directamente conectada con su posición de militancia en el movimiento obrero, posición que puede ser compartida o no, pero que debe ser respetada, sobre todo si queremos abrir espacios de trabajo conjunto. Y esa posición no tiene nada que ver con el respeto al que viene de fuera. No tiene nada que ver hablar en catalán en un acto público en Cataluña con el respeto al compañero que esta allí y no sabe hablar catalán. No lo respeta más el que habla en castellano.

Si yo voy a Euskadi a un acto público  sindical es posible que el compañero vasco que hablaba castellano conmigo en una reunión de trabajo sindical o tomando unos vinos, cuando se suba al estrado para hablar en público hable en euskera. Lo importante no es si lo entiendo o no, lo importante es que yo entienda las razones que él tiene para hablar en público en euskera, y que el entienda la solidaridad con la que yo acojo su gesto. Eso si es respeto.

Cuando vinieron el italiano y el francés pusimos un traductor para enterarnos, el público, de lo que decían. Pero cuando hablo la Miren, o cuando intervenimos desde el público en el acto de la mañana, no hubo traducción al italiano o al francés. Nadie se levanto para defender su respetabilidad y que se estaban perdiendo las reflexiones interesantísimas, que lo eran, de la Miren y de Laurentino. Quizás se lo traducían en privado o se lo iba resumiendo la traductora, no me consta, pero eso también se podía haber hecho el otro día sin recriminar a nadie el idioma en que se expresaba. En el acto de la tarde se le traducían las preguntas, para que nos contestaran, al público. La traducción estuvo al servicio del público.

En la resistencia al poder los gestos prácticos no son siempre los más útiles. Cándido y Morala podían haber pagado su multa de 3.000 euros (¿cuánto tiempo necesita el movimiento sindical de izquierdas asturiano para recaudar esa cantidad?) y no tendrían que estar pidiendo solidaridad, Álvaro podía haber firmado el escrito de Recursos Humanos (si no lo hizo no fue porque no sepa escribir) y no estaría despedido evitándonos las “molestias” de solidarizarnos con él, el independentista de Vilanova podía pagar los 600 euros (¿600 euros es un problema para el independentismo catalán de izquierdas?) y dejar de dar la tabarra. Pero ninguno de ellos lo han hecho porque hay gestos que tienen un gran valor simbólico y en la lucha los símbolos tienen una gran importancia.

Estoy satisfecho de que compañeros que han jugado un papel importante en luchas ejemplares como “G” hayan hablado el otro día en catalán, aún más satisfecho por la actitud que el compañero Álvaro y el compañero murciano, no recuerdo el nombre, mantuvieron el otro día; y me comprometo a continuar defendiendo la máxima unidad posible del sindicalismo alternativo catalán, cooperando para que el tema del idioma no sea una diferencia insalvable para el trabajo unitario y siendo beligerante con todas las actitudes que busquen coaccionar o cuestionar el idioma, sea el que sea, que emplee un militante del movimiento obrero; entendiendo que a él corresponde, de saber varios idiomas, elegir el que considera más conveniente para dirigirse al público, y que lo puede hacer en base a considerandos y valores que igual yo no comparto, pero que debo respetar, puesto que los míos no son los únicos presentes en el movimiento obrero que de forma efectiva pretende superar el sistema capitalista.

Saludos
X

——– Mensaje respuesta ——–
Asunto:  Re: Por el derecho a usar el catalán en el seno del movimiento obrero
Fecha:  Fri, 05 Feb 2010
De:  Vicente Serrano
Para:  Delegados
Querido X:

Permíteme comentar tu escrito titulado “Por el derecho a usar el catalán en el seno del movimiento obrero”.

No seré yo quien prohíba a nadie usar el idioma que prefiera o mejor domine a la hora de comunicarse bien en lo cotidiano como en un acto público. Desde mi época antifranquista siempre he reivindicado la presencia del Catalán, junto al Español, en la vida cotidiana.

Tu escrito sin embargo transciende del mero debate lingüístico y entra en contradicción, a mi modo de ver, con una opción de clase.

Para empezar entiendo sectario la afirmación de que se trataba de un acto para los trabajadores de Cataluña al que se permite participar a trabajadores de fuera de Cataluña.

Considerar que el hecho de que se entiendan las intervenciones no es el factor único me parece cuando menos preocupante, pero más preocupante aún es considerar determinante la opción político-social del que habla. La cuestión de clase es secundaria en esa opción y creo que nuestra organización no lo puede compartir. Porque lo que ya pongo en “rotunda” duda es que dicha “opción política-social” este directamente conectada con su militancia obrera. Más bien considero que dicha “opción” es contraria a la clase obrera catalana, en un porcentaje mayoritario castellano-hablante y condenada a la subsidiariedad ante las clases dominantes de Cataluña.

El que habla Castellano sabiendo Catalán esta mas preocupado por comunicarse con sus compañeros de clase social que en defender una identidad que le separa de ellos. No es cuestión de respeto si no de facilitar la comunicación. Y sobre el compañero de Euskadi más de lo mismo. ¿Como puedo ser solidario con alguien que prioriza la identidad nacional sobre la de clase?.

Comparar la situación de compañeros italianos o franceses con españoles bilingües me parece un despropósito. Para más “inri” el compañero francés que vino hace algún tiempo a otro encuentro hablaba bastante bien Español y me pareció encantado de usarlo como medio de mejorar la comunicación entre todos.

A nadie voy a recriminar por que use Catalán en un acto publico, pero no gozará de mis simpatías si observo que hay compañeros que no le entienden, Entender que hablar Catalán es una forma de resistencia al poder me parece ofensivo para los que tenemos el Español como lengua materna ya que por omisión asimilas dicha lengua al poder opresor. Si algo tengo claro es que la clase obrera en Cataluña es Castellano-hablante de forma mayoritaria.

Ofende a la inteligencia comparar la negativa a firmar el escrito que RRHH presento a Álvaro con el hecho de hablar Catalán en publico.

Sobre el caso del independentista de Vilanova que desconozco, tan solo mi extrañeza ante el ajuntamiento de las palabras “independentismo catalán de izquierdas”.

No pude asistir el otro día pero seguro que si queremos que las luchas sindicales su denominador común sean los problemas de la clase obrera no podemos crear problemas donde no los hay. Prioricemos lo importante. Nadie ha de renunciar a su lengua materna, pero no hagamos de ella un arma arrojadiza. La solidaridad empieza por entenderme con mi compañero y si eso implica hablar Esperanto pongámosnos a ello.

Para superar el sistema capitalista tal vez hay que dejar los localismos y los ombliguismos en envueltos en esas banderas tan llenas de sangre en un sitio que no molesten….. en el museo
 
Saludos,
Vicente Serrano

 

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